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November 18, 2019

No siempre es fácil regresar al colegio – Parte II – SomosPanasColombia

maximios Socium

Según expertos, el periodo de adaptación escolar para los niños y niñas es un reto que debe ser apoyado entre los padres y la institución. En el caso de Génesis, el apoyo de sus padres fue incondicional, pero no se puede decir lo mismo del colegio donde se encontraba.

Luego de casi tres meses, Johanna logró reubicar a Génesis en otra institución educativa, tenía que arriesgarse a enfrentar su hija a un nuevo proceso de adaptabilidad y correr el riesgo.

“Finalmente, el 4 d abril cambié de colegio. Yo veía muchas personas y el colegio era muy diferente, yo decía para dónde cojo, qué hago.  Quería devolverme para la anterior institución. Entonces, como no podía, prefería irme para el curso de mi hermanita y no entrar a clase. Me daba como pena, miedo, porque los niños me miraban todo raro”, asegura Génesis.

La estrategia no dio resultado, Génesis continuaba llorando y deprimida. Pero esta vez, tal como lo aseguran los expertos, el apoyo de la institución fue clave para su proceso de adaptación.

Irene Sánchez, docente de informática y directora del curso de Génesis, recuerda que la niña no lograba adaptarse a la cantidad de materias, pues en Venezuela veía de 8 a 9 y ahora tenía que enfrentar la responsabilidad de 15 materias.

“Génesis fue un caso especial en esta institución. La primera semana fue terrible para ella. Le tenía miedo al curso, mucho terror. Tal vez pensó que no la recibiríamos bien. Fue una semana muy tensa para ella. Pero a la semana siguiente nos sentamos con ella, conversamos, la hicimos sentir tranquila. La senté en la parte de adelante y le conseguimos materiales para trabajar, fue nuestra manera de acogerla y apoyarla”, asevera la docente.

La institución apoyó el caso de Génesis. En efecto, la niña necesitaba una ruta de acompañamiento diferente a la familiar, pues era necesario fortalecer sus capacidades sociales e intelectuales.

“Poquito a poquito sentí más confianza y yo iba preguntando a las profesoras. Ellas me explicaban las cosas en una hojita y yo lo resolvía,” relata Génesis.

Según Andrés Ortúa, rector de la institución, en el colegio se encuentran 2.400 alumnos matriculados de los cuales 36 son venezolanos. A pesar de la cantidad de estudiantes, Génesis tuvo acceso a una atención personalizada y apoyo por parte del cuerpo docente de la institución.

La educación incluyente es un aspecto importante para los niños y las niñas de todo el mundo, este es uno de los pilares fundamentales de la institución pública Andrés Bello, colegio que apoyó el caso especial de Génesis y la convirtió en la niña que era antes.

“Los profesores y mi familia me ayudaron a salir a adelante. Me di cuenta que mi rendimiento académico no había decaído y, aunque las matemáticas eran difíciles, logré llegar a ocupar el primer puesto de mi salón”, comenta Génesis.

Cuatro meses después la familia Hernández Canquiz cuenta la historia de otra manera. La niña que hace diez meses salió de Venezuela ha tratado de recuperar la vida escolar que llevaba antes.

Quiere volver a Venezuela, pero mientras eso sucede, seguirá esforzándose por mantener su foto en el cuadro de honor de su nuevo colegio.

*El artículo fue publicado con autorización de los padres de la menor

November 18, 2019

Niños víctimas de xenofobia en Colombia – SomosPanasColombia

maximios Socium

Somos Panas Colombia y el Tiempo realizaron una alianza para crear la iniciativa “Panas en Colombia” que busca concretar los lazos de colaboración y solidaridad hacia las personas venezolanas.

Ingresa aquí a: Panas En Colombia

Angelo es un niño venezolano que llegó a Colombia junto a su familia en búsqueda de una vida mejor, sin embargo, empezar un nuevo camino trae consigo obstáculos por superar.

November 18, 2019

De ingeniera informática a asesora laboral para los venezolanos en Colombia. – SomosPanasColombia

maximios Socium

De 1,70 de estatura, cabello largo, piel morena y una actitud arrolladora, María Alejandra Pérez es una venezolana de 33 años de edad proveniente de Duaca, una localidad venezolana, perteneciente al estado Lara, ubicada en el municipio Crespo, al norte de Barquisimeto. Estudió ingeniería informática en Barquisimeto graduándose en el año 2008, mismo año en el que empezó a forjar su futuro como profesional. Rápidamente logró posicionarse en la empresa donde trabajaba ocupando importantes puestos. “Poco a poco empecé a independizarme hasta tal punto que decidí irme a vivir con mi novio. Con el tiempo pensamos en construir un hogar, pero mientras esos pensamientos pasaban, llegó la crisis y lo peor, mi madre era diagnosticada con cáncer”, recuerda María Alejandra. Hacía el 2017 la madre de María Alejandra había sido diagnosticada con cáncer y las medicinas empezaban a escasear. Antes de abandonar Venezuela, la joven venezolana empezó a luchar contra la enfermedad de su mamá y poco a poco fue consiguiendo el dinero para dar inicio a las quimioterapias contra el cáncer. Con la inteligencia que la caracteriza y la ayuda de un par de amigos, logró reunir el dinero para el tratamiento y así su madre se curó. “Con la ayuda de mucha gente, incluyendo algunos venezolanos que ya habían migrado, pude pagar la cirugía de mi madre, que fue toda una odisea porque ya, para esa fecha, las clínicas estaban cerrando y los medicamentos empezaban a escasear. Ahí fue entonces donde tuve mi primer contacto solidario con Colombia, me conecté en la liga contra el cáncer en Colombia y pude comprar los medicamentos que el seguro social no me daba”, relató la joven venezolana. El dinero se agotó y todos sus ahorros quedaron en el tratamiento de su madre. Esta situación fue la que hizo que un 24 de octubre de 2017, María pisara tierra caleña con una maleta empacada de recuerdos, sueños y metas por cumplir. Esperaba poder trabajar en lo que amaba, la informática, pero su mente también estaba preparada para lo que fuera, si había que limpiar baños, lo haría. A los tres días de haber llegado a Cali empezó a enviar hojas de vida a cuanto portal de empleo encontraba y recorrió toda la Sultana del Valle, de norte a sur y de oriente a occidente, dejando su perfil profesional en busca de un empleo estable. Fueron cuatro meses duros, pues no resultaba nada, primero; era venezolana y segundo; María Alejandra se enfrentaba a una nueva sigla, el PEP (Permiso Especial de Permanencia). Como pasa con muchos refugiados y migrantes venezolanos, no alcanzó a registrarse, pues para la fecha en la ella llegó la convocatoria había cerrado. “Ni en una zapatería podía trabajar porque me pedían el PEP, me decían: –para qué te recibo la hoja de vida, ni modos, no se puede – y me quedaba con ella en la mano. Eso me hacía decaer, pero no había de otra, tenía que levantarme y seguir buscando”, cuenta María Alejandra. Durante esos días duros, empezó a acudir a una parroquia ocupando su tiempo libre en las actividades que desarrollaba el padre con la comunidad, así podía distraerse y soportar la situación por la que estaba atravesando, pues se encontraba sin trabajo, lejos de su familia, sin las comodidades de antes, en un país extranjero y viviendo de la solidaridad de las personas. Pero, en una de esas actividades parroquiales, fue donde conoció a una persona que le tendería la mano y, no sólo eso, la razón que la convirtió en una de las mejores asesoras laborales, profesión de la que no tenía ni un solo conocimiento, pero que poco a poco iría instruyéndose. María Alejandra, empezó a indagar por su cuenta los trámites, la documentación, la normatividad y toda la ruta legal de contratación para extranjeros en Colombia. “Era mi primer trabajo y estaba ansiosa. Fue gracias a ese trabajo que empecé a investigar y a capacitarme en el tema. Incluso, ahora oriento a las empresas y sobre todo a mis compatriotas, sobre el tema de contratación laboral”, narra la joven. A la fecha María Alejandra ha pasado por dos empleos, y aunque ha tenido que enfrentar otras situaciones adversas, no se ha dejado vencer. A través de la venta de postres y de préstamos, logró sacar su visa laboral y por ahora respira tranquila.

Se encuentra en la mayoría redes sociales y dedica gran parte de su tiempo a resolver las dudas que muchos refugiados y migrantes venezolanos dejan en la web. Al día responde más de 20 mensajes diarios y logra ayudar a muchos, que, como ella, llegan desorientados a un país desconocido. Es una mujer emprendedora y solidaria.

November 18, 2019

La crisis los sacó de Venezuela, la música los unió en Colombia – SomosPanasColombia

maximios Socium

La orquesta La 35 se ha convertido en uno de los símbolos de la carrera séptima en Bogotá. El grupo musical está compuesto por un grupo de venezolanos que llegaron a Colombia buscando un mejor futuro para ellos y su familia.

Conoce más AQUÍ

November 18, 2019

“Hola amigo venezolano” – SomosPanasColombia

maximios Socium

“Aunque no me conoces, te quiero decir que te aprecio, te quiero y lo que tú haces es sinónimo de fuerza”; esto le escribe un niño colombiano a un par venezolano que aún no ha conocido.

Estas y otras frases están recogidas en “Cartas que abrazan”, una acción de la campaña Somos Panas Colombia, que pretende llevar los sentimientos y las palabras de acogida de los colombianos hacia las personas que provienen de Venezuela.

En esta oportunidad, niños y niñas entre 14 y 15 años de una institución educativa en Bogotá, se sumaron a la iniciativa y escribieron mensajes a quienes necesitan una voz de aliento en estos momentos.

Dentro del centenar de cartas que llegaron, fueron encontrados diversos e interesantes mensajes. Por ejemplo, hubo quienes se pusieron en los zapatos de los refugiados venezolanos e invitaron a los colombianos a acogerlos.

“Sé que puede ser muy difícil estar en su situación. Cambiar de casa, amigos y de país. Nosotros los colombianos intentamos dejar nuestras diferencias y aceptarlos y hacer algo más, ayudarlos”, señala uno de los mensajes.

Otros, por su parte, fueron más allá de un mensaje y extendieron una invitación para jugar videojuegos.

“Bienvenidos a Colombia. Espero estén bien y que se sientan como en casa. Si quieren jugar una partidita del Fortnite, aquí los esperamos”, manifiesta uno de los mensajes escritos.

Hasta ofrecieron disculpas por la mala letra y ortografía, pero eso no impidió dejar un mensaje positivo: “Hola cómo estas. Mi letra es horrible pero ja, ja , ja, no importa. Sé que la estás pasando mal con la situación actual, así que quiero que sepas que lo siento, pero debes ser fuerte y no perder las ganas de hacer las cosas”.

Algunas cartas expresaron todo el potencial de empatía y solidaridad del que es capaz Colombia.

“Esta carta es para motivarlos y, más que cualquier otra cosa, para decirles que esta nación, Colombia, es el lugar donde ustedes también hacen parte y del cual se han vuelto familia. Porque acogerlos, aparte de ser una buena acción, es algo que hacemos con todo el corazón porque entendemos su situación y no es fácil. Entendemos su crisis económica, social y política, y por ello es que se dice que la vida a uno le pone muchas veces obstáculos que pareciera insuperables, pero aquí estamos apoyándolos y dándoles la mano para que no desistan y sea un impulso para salir adelante por sus familias que están en Venezuela, por ser un ejemplo digno para sus hijos y demostrarles el valor de la berranquera y el amor.  Me despido diciéndoles que las cosas siempre pasan por algo y tienen su norte y sur. Que muchas veces es mejor irse de algunos lugares para conocer otros nuevos y empezar a conseguir algo mejor. Sigan fuertes y nunca agachen la cabeza y vivan el presente para un buen futuro”, relata una de los mensajes

Estos y otros mensajes, que han llegado a Somos Panas Colombia de ACNUR, serán compartidos con migrantes y refugiados venezolanos.

September 24, 2019

Historias instantáneas – SomosPanasColombia

maximios Socium

El día 6 de marzo en cine Tonalá llevamos a cabo la premiación del concurso “historias instantáneas” un concurso apoyado por Smart Films y que recibió 52 crónicas de diversas ciudades del país. La premiación se dividió en tres categorías: a la crónica más compartida, a la crónica con más interacción y a la crónica escogida por el jurado. El acto comenzó con una emotiva introducción de Josef Merkx, el representante de la ONU en Colombia, quien habló sobre la importancia de solidarizarnos con las personas venezolanas que han tenido que viajar a Colombia y resaltó que debemos ver a los venezolanos como personas y no como cifras. Luego de esta intervención escuchamos a Yessenia Valencia, la gerente de Smart Films, quien dio la bienvenida contándonos cómo surgió la idea de hacer un festival de cine con celulares, nos narró cómo este festival nace con la idea de la inclusión así como la importancia de contar historias desde la niñez, la juventud y la incapacidad física. En sintonía con el mensaje que dieron Josef Mekx y Yessenia Valencia, el representante de la ONU Martín Santiago Herrera afirmo en relación con la situación de los venezolanos “los puentes son para abrir nuestras manos”.

En seguida ocurre la premiación a la crónica que resultó ganadora de las 52 crónicas en la categoría de mayor interacción y esta fue “Empanadas de hambre” de Daniel Martínez, quien con sensibilidad retrata la historia de una mujer venezolana que hace de un ataque una travesía de superación.

En la siguiente categoría: por crónica más compartida, la expectación se llena con la emoción al decir que la crónica ganadora es “Empanada de hambre” la crónica de Daniel Martínez sigue cosechando éxito.

Luego de esta la crónica ganadora por decisión de los jurados es “Torta de café” de Ginna Parra, una crónica que se proyecta y que evidencia la sutileza de enmarcar un hecho cruento en un motivo de fuerza.

Finalmente la premiación culmina con la noticia del segundo lugar por votación del jurado: para la crónica titulada “Venezobia” así como el segundo lugar en la categoría a la crónica más compartida para “Anamnesis”.

July 5, 2018

Somos Panas Colombia SomosPanasColombia – Historias de personas que tuvieron que salir de su país

maximios Socium

¡No jugamos a la xenofobia! Esa es la conclusión de este experimento social, donde reunimos a niños colombianos y venezolanos para saber qué tan solidarios eran. Sus acciones nos demostraron que ellos definitivamente no le juegan a la xenofobia. Cuéntanos qué te pareció

July 5, 2018

Somos Panas Colombia SomosPanasColombia – Page 3 of 5 – Historias de personas que tuvieron que salir de su país

maximios Socium

Cuando Anderson sale a las calles bogotanas a vender sus productos, la gente, sin importar lo que él venda, se acerca y le compra por un valor superior incluso al que los está vendiendo. Este colombo venezolano se alegra…

June 22, 2018

Somos Panas Colombia Jasmin Eliza, Author at SomosPanasColombia

maximios Socium

Yulimar del Pilar Pérez jamás imaginó que su vida diera un giro tan abrupto como el que acabó llevándola de los Teques a la capital colombiana. Los Teques es una pequeña ciudad caracterizada por su curiosa geografía, compuesta por miles de cerros repletos de casitas de colores. Podría decirse que en lo único en lo que se parece esta ciudad del estado de Miranda (Venezuela) con Bogotá es su clima frio y nublado.

En abril de este año un sobrino de Yulimar le preguntó.

¿Tía, usted se iría conmigo para Colombia? No me quiero ir solo.”

Esto la tomó por sorpresa, pero dos meses después Yulimar y su sobrino partían con rumbo a la frontera colombo-venezolana en búsqueda de un mejor futuro.

Yo era gerente (administradora) de una panadería local cuando tomé la decisión de irme, mi sobrino se alegró mucho, tuve demasiados nervios porque no sabía si nos iban a dar buen trato en Colombia, finalmente me llené de fuerza y nos fuimos.”
Yulimar Perez

Una partida poco voluntaria, para ninguno es un secreto el estado actual del país hermano, Yulimar y su sobrino hacen parte de un grupo importante de venezolanos que salen a países vecinos para mejorar la situación económica de los suyos y,  muchas veces, el acceso a sus derechos. Similar a lo que vivieron muchos colombianos décadas atrás.

Salimos de Acarigua a las 11 de la mañana para llegar a San Cristóbal,”

de ahí el camino empezó a cambiar, llegaron a Táchira en camioneta a sellar su pasaporte.

Jamás en la vida pensé en irme de mi país a trabajar, salí por obligación.”

Desde el principio recibió el aval de toda su familia. Esta mujer cargada de fuerza y mucho valor se embarcó en su odisea personal, de ahora en adelante su destino estaría mediado por un sinnúmero de circunstancias marcadas por dos días de carretera para llegar a Bogotá.

Cuando llegamos al terminal de transportes de Bogotá me sentí muy aliviada, fueron muchas horas dentro de un bus, no me gusta viajar por carretera porque me mareo, apenas nos bajamos del bus en Bogotá mi sobrino salió y un ataque de frío lo invadió. Me asusté mucho porque no sabía cómo calmarlo, afortunadamente todo pasó muy rápido y pudimos continuar con nuestra
llegada sin tener que pasar por un hospital.”

Yulimar y su sobrino cumplieron su primer objetivo, una parte muy importante de su odisea había concluido, pero el clímax de esta travesía hasta ahora se estaba aproximando por el horizonte.

Llegué a Bogotá con 60 mil pesos. Nos alojamos en un apartamento con cuatro personas más, ahí viví por un tiempo con mi sobrino, luego nos tuvimos que ir por que se venció el contrato y nos tuvimos que separar, ahora cada quién estaba por su cuenta, cada vez extrañaba más y más a mi familia.”

Es normal que cuando Yulimar menciona a Sharay su cara se llene de melancolía, no se le puede pedir a una madre que no reaccione de esta forma al hablar de la niña que ahora solo puede contactar a través del chat de Facebook, no se pueden ver porque Sharay tiene que ir a un café internet que tiene computadores muy viejos.

Lo peor de mi partida fue dejar a mis hijas, el mundo se me vino encima, Sharay es mi hija menor, mi acompañante, ella me esperaba despierta hasta las 11 de la noche cuando yo llegaba del trabajo.”

La fuerza es solo uno de los tantos adjetivos con los que se puede calificar a Yulimar, en Venezuela dejó a su hija de 17 años. Con los 100 mil pesos que ella le envía mensualmente, Sharay puede sostenerse sin tener que trabajar y así continuar con su carrera de medicina en Venezuela.

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